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Trato bien - Guía para la puesta de límites no violentos en el ámbito familiar

Por Equipo Editorial de Material Educativo Mx

Guía para la puesta de límites no violentos en el ámbito familiar, dirigida a madres, padres y adultos al cuidado de niños, niñas y adolescentes.

Guía para la puesta de límites no violentos en el ámbito familiar, dirigida a madres, padres y adultos al cuidado de niños, niñas y adolescentes.

Criar hijos e hijas da mucho trabajo. Educarlos para que se autocontrolen y comporten adecuadamente es una parte importante de la crianza en todas las culturas. Las madres, los padres y cuidadores guiamos a niños, niñas y adolescentes para que aprendan a distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, y sepan cómo manejar sus emociones y conflictos, de manera de favorecer la responsabilidad y el respeto de las normas sociales y culturales.

Al poner límites buscamos fundamentalmente que niños, niñas y adolescentes dejen de hacer o aprendan a hacer algo. Nos esforzamos por educarlos, porque queremos lo mejor para ellos. 

La hora de dormir, la hora del baño, las comidas, las tareas escolares y liceales, las salidas u otras actividades son las que suelen aumentar la tensión  cuando  ocurren  de  una forma  distinta  a  la  que  esperamos madres,  padres y cuidadores. A pesar de  las  buenas  intenciones,  esta tensión puede ir en aumento y presentarse con la siguiente secuencia: hablar-convencer-discutir-gritar-golpear.

En muchos casos no es una decisión meditada, sino la consecuencia de la frustración o del enfado de los adultos. Al llegar a la última etapa de esta secuencia, el clima emocional es de desborde, todo parece ser una batalla y no se identifican alternativas para relacionarse sin violencia con los niños y niñas.

Nuestro  contexto  cultural  suele validar el  hecho  de  pegar o  insultar a los niños, niñas y adolescentes como parte del modelo de crianza. Expresiones  como  «una  buena  paliza  a tiempo  previene  un  mal  mayor», «te pego por tu propio bien», «a mí me lo hicieron de chico y crecí bien» o «la letra con sangre entra» señalan la naturalización del maltrato y las humillaciones como forma de relacionarse, al tiempo que desconocen las consecuencias físicas, psicológicas y sociales de la violencia en la vida de las personas. De esta manera, la violencia se normaliza y se coloca en un lugar invisible.


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